Y bien… el primer mes de 2016 ha llegado casi a su fin. Tanto si tu objetivo es pasar al siguiente nivel como si simplemente quieres que el ejercicio físico se convierta en un hábito regular, este es el momento en el que tus propósitos de año nuevo entran en conflicto con la realidad de la vida diaria, soliendo ser tus sueños los que acaban perdiendo la batalla.

Cuando, tras las vacaciones, el estrés del trabajo vuelve a convertirse en tu realidad diaria y conseguir dormir lo suficiente o comer sano se convierte en un súper reto, lo habitual es sentirse frustrado, como si el mundo entero estuviera conspirando contra ti, destinándote al fracaso y a no ponerte en forma un año más. Si te sientes así, este artículo es para ti.

Has estado portándote muy bien, dando casi el 100×100, pero poco a poco el esfuerzo se va volviendo más y más complicado y no te ves capaz de mantenerlo durante el resto del año. Y, ¿sabes qué?, probablemente no seas capaz, pero no pasa nada. Lo cierto es que, si de verdad quieres mejorar tu salud y condición física de manera permanente, tendrás que aceptar que tu entrenamiento, como la mayoría de las cosas en la vida, deberá acomodarse a las idas y venidas de esta. A continuación, encontrarás algunos consejos y estrategias para hacer que tus hábitos para estar en forma perduren:

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1) Reconoce que no estás solo.

A menos que seas deportista profesional, tu plan de entrenamiento muy probablemente no sea perfecto. Nuestros entrenadores de Ritual, que se dedican al mundo del fitness, siguen sin tener ni de cerca un entrenamiento u horario de comidas perfectos. Y no pasa nada. No hay nada de catastrófico en saltarte una sesión de vez en cuando o tomarte unas cañas el fin de semana. En el esquema general de las cosas, lo que importa es lo que hagas de manera consistente, tema que ya tratamos en una publicación anterior.

2) Cuidado con el perfeccionismo.

Para algunas personas, si no puede hacerse perfecto, mandarlo todo al garete se vuelve más que tentador. Hacer trampa con alguna comida y saltarse un par de sesiones los lleva a apearse del tren de cabeza, volviendo a la comida basura y la vida sedentaria. Acepta que, si tu rutina se ve interrumpida por un viaje o exigencias de trabajo, o si simplemente estás demasiado cansado para la sesión del día, no pasa nada por reducir el ritmo y soltarse un poco; solo recuerda que no hay necesidad de abandonar tus buenos hábitos por completo.

3) Habla con nuestros entrenadores.

Como ya he mencionado, ninguno de nosotros rinde al 100×100 todo el tiempo. En lo que nuestros entrenadores sí son expertos es en dejarse guiar por las “sensaciones” de cada momento. No tienes por qué ser estricto y estar a tope todo el tiempo y no pasa nada porque tu condición física varíe a lo largo del año. De hecho, puede resultar más saludable dejar a tu cuerpo que descanse de vez en cuando. Nuestros entrenadores tienen consejos prácticos que ofrecerte y experiencia haciendo que las cosas funcionen incluso con malos hábitos de sueño, horarios complicados de trabajo, compromisos familiares y planes de viajes, y están más que dispuestos a ayudarte en lo que necesites.

4) Respeta tus días de descanso.

Cuanto más en forma estás, más eres capaz de dar. A veces, esto significará que tu cuerpo necesitará algo más de tiempo para recuperarse después de sesiones particularmente intensas, simplemente porque habrás hecho más de lo que solías ser capaz de hacer. Además, hay situaciones, como estar atravesando dificultades en tu vida personal y no dormir lo suficiente, por ejemplo, en las que tu cuerpo puede simplemente no estar preparado para una sesión, de lo cual hablamos aquí. No temas tomarte un día de descanso, pero tampoco lo uses como excusa para ponerte tibio a pizza. Sal a la calle, toma el sol o recupera sueño perdido.

5) Tómatelo con calma una semana.

Además de tomarte días de descanso, resulta ventajoso planear de vez en cuando una semana de entrenamiento menos intenso. Habitualmente, los atletas profesionales extienden esta noción a algo llamado “periodización”. Ya que nosotros no entrenamos como lo hacen los deportistas de élite (como mencionábamos aquí), la alternativa puede ser simplemente tomártelo con calma de vez en cuando. Esto no tiene necesariamente por qué significar no entrenar en absoluto, sino, por ejemplo, aprovechar tu sesión para practicar simplemente los movimientos básicos y trabajar en los pequeños detalles de tu respiración y técnica, sin esforzarte más de la cuenta. A la larga, estas semanas de más calma darán sus frutos, ya que tendrás la oportunidad de recuperarte y trabajar en mejorar tu técnica, en lugar de simplemente machacarte en tus sesiones cada vez. Pregunta a nuestros entrenadores sobre ello.

6) Recupera el sueño perdido.

Hemos hecho alusión a ello vagamente a lo largo de todo el artículo, simplemente por lo importante que es dormir lo suficiente. Somos mucho menos capaces de recuperarnos y lidiar con situaciones estresantes cuando no dormimos lo suficiente. Además, para tu cuerpo es muy complicado obtener buenos resultados sin el descanso adecuado, debido al desequilibrio hormonal que provoca la falta de sueño. Si te sientes cansado, haz que tu prioridad sea recuperar horas de sueño.

7) ¿Estás comiendo lo suficiente?

Andar calculando calorías puede no ser lo más práctico, pero el concepto sí es fácil de entender: Si ahora eres capaz de dar mucho más durante tus sesiones y de entrenar más a menudo, significa que tu rendimiento ha aumentado significativamente en comparación con hace un par de meses. Esto significa que necesitarás comer más para recuperarte de tus sesiones. No estoy diciendo que te atiborres a hamburguesas, sino que quizás debas plantearte incorporar a tu dieta algo más de proteínas, grasas y carbohidratos saludables. Repito, no dudes en consultar a uno de nuestros entrenadores si necesitas que te oriente al respecto o échale un vistazo a nuestra Guía de Alimentación.

8) Mantén tu compromiso.

Existen muchas maneras de hacerlo, como traer a un amigo (o hacerte amigos en el gimnasio) para tener a alguien con quien entrenar. Otra opción es hacer uso de nuestra app para hacer un seguimiento del número de sesiones que haces por semana y fijarte objetivos semanales o mensuales.

No es fácil incorporar el ejercicio físico y una dieta saludable a tu vida diaria, pero si te propones adaptarte a los obstáculos que surjan en tu vida, tendrás más probabilidades de conservar tu hábito. No tienes por qué frustrarte si tu horario de trabajo interfiere con tus sesiones o te saltas una o dos sesiones. Una vez que aceptes (con el tiempo) que la improvisación forma parte de la vida y que no siempre puedes conseguir que las cosas salgan a tu manera, se volverá cada vez menos frustrante. Reflexiona sobre esto: si salieras a cenar con tu pareja y al llegar te encontraras tu restaurante favorito cerrado, ¿decidirías directamente no cenar esa noche? Y, ¿qué pasaría si durante la cena llamaran a tu pareja del trabajo por algún asunto urgente y tuviera que marcharse? ¿Decidirías no volver a cenar con él o ella porque las cosas no han ido exactamente como habías planeado? Probablemente, no. Si quieres que el ejercicio físico se convierta en un hábito regular en tu vida, debes ser capaz de adaptarte a las circunstancias, ser flexible y aceptar que las cosas no siempre van a ser perfectas. Y no pasa nada. No olvides que estamos aquí para apoyarte y ayudarte en lo que necesites, por lo que no dudes en acercarte a hablar con nosotros. Estamos contigo.

Be Brave,

Ian