En una entrada del blog reciente, hablábamos sobre la frustración de esperar al momento perfecto para empezar a llevar una vida activa y saludable y de cómo no constituye la mejor estrategia. Una frustración similar puede darse cuando, por el momento que estás atravesando en tu vida, no tienes la posibilidad de entrenar con tanta frecuencia o tan duro como desearías, haciendo en ocasiones que abandones por completo tus hábitos saludables.

Quizás sí tengas el compromiso y la constancia, pero por desgracia tengas un viaje de trabajo de 3 semanas a finales de mes. O puede que te cayeras jugando al fútbol, te hicieras daño en el codo y el médico te haya aconsejado no ejercitar la parte superior del cuerpo durante un par de semanas. La mayoría de nosotros conoce este tipo de frustraciones y algunos permiten incluso que estas circunstancias nos arrastren a un remolino de fracaso, copas y comida basura. Por muy divertido que pueda ser, siempre existe una alternativa.

Con fuerza de voluntad, puedes darle la vuelta a esta situación y utilizarla para fortalecer tu determinación; todo depende de la perspectiva que adoptes. En lugar de obsesionarte por aquello que se encuentra fuera de tu control, puedes elegir centrarte en aprender a apreciar y cuidar el único cuerpo que tienes. Los contratiempos y obstáculos pueden constituir una oportunidad para desarrollar paciencia, la cual te ayudará a superar con menor frustración otros obstáculos que inevitablemente surjan en el futuro.  Más importante aún quizás, pueden tratarse como oportunidades para mostrarte a ti mismo y a la gente de tu alrededor que no vas a dejar que pequeños contratiempos te detengan. Resiste y demuéstrate que estás dispuesto a adaptarte y aprender, manteniendo firme tu objetivo pese a las dificultades.

“No puedo hacerlo perfecto… pero haré lo que pueda.”

No estoy animándote a que entrenes estando lesionado o te machaques de madrugada estando de viaje. Te estoy animando a que te esfuerces a pesar de las dificultades. El progreso no es tan importante como la constancia y el compromiso. Algo siempre va a ser mejor que nada y con un poco obtendrás mucho más que con absolutamente nada.

Cuando no puedas acudir al gimnasio, utiliza desde la app nuestro programa para viajes. No será lo mismo que una sesión, pero sí evitará la sensación de volver a hacer ejercicio después de 2 meses de inactividad. ¿No tienes suficiente energía para darlo todo? Ve a dar un paseo largo o una vuelta en bici. ¿No tienes tiempo? Elige un ejercicio, realiza todas las repeticiones correctamente ejecutadas que puedas en 60 segundos y sigue con tu día. Unas horas más tarde, elige otro ejercicio y vuelve a hacer lo mismo. Como mínimo, haz el lagarto, la paloma y un calentamiento abdominal al despertarte o antes de acostarte. Haz lo que puedas y valora poder hacer eso al menos.

Volver a hacer ejercicio después de una temporada de inactividad puede ser todo un reto, especialmente cuando sabes que podrías y deberías haber hecho más. Acordarte  de lo fuerte y en forma que estabas hará que te horrorice pensar en la cantidad de tiempo y esfuerzo que te llevará volver a ello. En cambio, si te has estado centrando en hacer lo posible, te acordarás de lo fuerte y en forma que estabas, pero en lugar de horror sentirás emoción por poder volver a ello. Serás capaz de decirte a ti mismo “estoy de vuelta y me muero por volver a darlo todo”, con una gran sonrisa. Esta diferencia fundamental es muy poderosa.

Haz lo que puedas. Tu “yo” futuro te lo agradecerá.

Be Brave,

Ian