El entrenador de atletismo de fama mundial Henk Kraaijenhof no solo es famoso por su aportación al campo de la ciencia del deporte y su estilo de entrenamiento, también lo es por la siguiente afirmación: “entrena tanto como necesites, no tanto como sea posible”.

Reflexiona sobre esto: Kraaijenhof ha dedicado su carrera profesional a trabajar con algunos de los deportistas de más alto nivel del planeta; algunos de los más increíbles ejemplares que hayamos visto. La mayoría de nosotros ni siquiera nos acercaremos nunca a lo que son capaces de hacer estos atletas. Incluso para ellos, Kraaijenhof recomienda un enfoque de entrenamiento racional y eficiente, en lugar de uno extremadamente duro y agotador (además de dedicación y genética favorable). Dicho de otro modo, Kraaijenhof le da prioridad al progreso por encima del cansancio y a un planteamiento inteligente (que funcione) sobre uno extremo.

¿No debería pues molestarnos que la industria del fitness y el bienestar (que se dedica a satisfacer primordialmente las necesidades de los no deportistas) siga recomendando y fomentando el uso de medidas extremas y soluciones drásticas? Por no mencionar la sociedad en la que transcurre nuestra vida diaria, que acepta como normal vivir con unos niveles de estrés elevados, una nutrición inadecuada y una constante falta de sueño.

En una cultura en la que intentar abarcar lo máximo posible a pesar del agotamiento se considera indicativo de “éxito en la vida”, no es fácil hacer que la gente aborde el ejercicio físico de manera racional. De hecho, nuestros entrenadores nos comentan a menudo que dedican más tiempo y esfuerzo a intentar bajar el ritmo de nuestros clientes para que entrenen con seguridad que a motivarlos a que se esfuercen más. Si bien utilizar el ejercicio físico para descargar frustraciones puede servir de ayuda, debemos empezar a pensar sobre todo esto con más cabeza. Más aún, debemos proponernos dejar de prolongar de manera colectiva esa batalla irracional que nos lleva a competir los unos con los otros a través sesiones de ejercicio físico lo más duras, largas e intensas posible.

En su lugar, planteémonos hacer que nuestra manera de entrenar tenga una base científica, segura, responsable y saludable, dando prioridad al progreso por encima de la búsqueda de un agotamiento sin sentido.

¿Tiene sentido que te enorgullezcas de esforzarte al máximo si ello hará que no puedas concentrarte en una reunión importante de trabajo más tarde?

Probablemente, no. El objetivo es optimizar tu salud, resistencia y capacidad, no perjudicar tu vida personal o profesional.

¿Deberías tener como objetivo forzarte a realizar largas sesiones de HIIT o realizar 12 a la semana?

Probablemente, no. Las investigaciones al respecto lo dejan bastante claro; necesitamos entrenar en periodos de intensidad cortos. Empujarte a trabajar con la máxima intensidad durante demasiado tiempo no solo es innecesario, sino que también puede resultar menos productivo. Tu técnica se debilitará, corriendo el riesgo de lesionarte y acabarás dándolo “más o menos todo” durante demasiado tiempo, lo que causará efectos fisiológicos bastante diferentes a los que acompañan a un duro esfuerzo de un periodo corto de tiempo.

Por otra parte, esforzarte al máximo durante una cantidad de tiempo disparatada también acarrea efectos fisiológicos negativos a largo plazo, como fatiga crónica, lesiones por sobreuso y problemas hormonales, entre otros. A cualquiera que afirme necesitar más de una sesión de 20 minutos al día, 5 días a la semana, le resultará muy difícil encontrar argumentos a favor de su afirmación. Incluso 5 sesiones a la semana pueden resultar excesivas si no vienen acompañadas de una nutrición, sueño y niveles de estrés adecuados. De hecho, recomendamos que escuches a tu cuerpo y varíes la frecuencia y la intensidad en consecuencia. No olvides que tu cuerpo gana en fortaleza y forma física tras recuperarse del ejercicio al que lo sometes. Para poder mejorar, debes dar a tu cuerpo tiempo para descansar.

¿Debería probar una dieta de ayuno o “depurarme” a base de zumos?

Probablemente, no. Tu cuerpo lleva integrada su propia maquinaria para “depurarte” y esta funciona mejor que cualquier cosa que venga en una botella. Me refiero a tu hígado y tus riñones. Si no me crees, busca en internet este tipo de toxicidad y después veremos si piensas que (a) tu cuerpo está envenenado con “toxinas” y, si es así, (b) una dieta a base de zumos va a curarte de este envenenamiento. No me malinterpretes, a mí también me encantan los zumos y soy consciente de que proporcionan grandes cantidades de nutrientes si se consumen de manera adecuada. Pero tomarse un zumo de vez en cuando no es lo mismo que vivir a base de ellos o afirmar que hacerlo es saludable y “desintoxicante”. Nutre tu cuerpo con comida de verdad, que venga de la tierra, bebe agua y siente cómo tu cuerpo actúa por su cuenta.

Los cambios positivos comienzan concienciándose a uno mismo. Si bien apoyamos el concepto de esforzarse al máximo y trabajar duro, también nos importa hacerlo de manera adecuada. Ahora que (espero) eres más consciente de la naturaleza dañina de la mentalidad del “cuanto más, mejor”, “puedo hacer más” y “las medidas drásticas funcionan mejor” que impregna nuestras vidas, quizás decidas tomar decisiones más racionales e inteligentes.

Sé lo suficientemente valiente para progresar.

Ian