Adoptar medidas extremas y “darlo todo” puede parecer una buena manera de poner en marcha un estilo de vida saludable. El problema es que, para la mayoría de las personas, el planteamiento del “todo o nada” no hace más que obstaculizar su progreso, especialmente cuando se trata de crear hábitos positivos como la actividad física regular y una dieta saludable.

Fíjate en los ejemplos a continuación (puede que te suene más de uno):

  1. 6 veces a la semana o nunca.

Cómo suena:

“He estado planteándome empezar un plan de ejercicio físico, pero cuando empiece, sé que querré darlo todo y dedicarme a ello totalmente, y ahora no tengo tiempo porque tengo mucho lío en el trabajo.”

Resultado:

Pasa un año entero sin que encuentres tiempo para empezar a hacer ejercicio.

  1. Comer “perfectamente” o a lo bestia.

Cómo suena:

“Estuve intentando levantarme a las 5 de la mañana un par de semanas para medir y preparar mis 5 comidas del día, pero acabé hartándome de levantarme temprano y comer pollo hervido todos los días. La comida sana no está hecha para mí.”

Resultado:

En lugar de intentar incorporar alimentos integrales y naturales a tu dieta poco a poco, simplemente te dedicas a comer lo que quieras, cuando quieras y en cantidades desmesuradas.

  1. Volverte extremadamente estricto con la comida.

A qué suena:

“Estoy intentando ponerme en forma, así que voy a consumir solo 1.000 calorías al día. Espero perder 13 kilos para junio.”

Resultado:

Te expones a efectos secundarios como cansancio, neblina cerebral, niveles de energía bajos y un rendimiento mediocre. Puede que incluso estés poniendo en riesgo los ciclos naturales de tu cuerpo y de tu metabolismo.

  1. Máximo desempeño, cada vez.

A qué suena:

“¡Para presumir, hay que sufrir! En cada sesión, me esfuerzo hasta tener ganas de vomitar. ¡Es la única forma de hacer ejercicio y la única manera con la que obtendré resultados!”

Resultado:

Te expones a efectos secundarios como cansancio, neblina cerebral, niveles de energía bajos y un rendimiento mediocre. También aumentas innecesariamente el riesgo de lesionarte.

 

Podría seguir, pero creo que lo captas, ¿no? “Todo o nada” no suele ser el mejor enfoque para gente con poco tiempo libre. Para hacer que una dieta sana y una vida activa funcionen, debes esforzarte de manera constante y a lo largo de un periodo de tiempo prolongado, por lo que tu labor es descifrar cómo hacer que tus hábitos perduren.

El aporte clave, por si aún no ha quedado claro, es este:

Un plan de ejercicio y una dieta que sean “lo suficientemente buenos” (esto es, algo sostenible, con lo que disfrutes y que se ajuste a tu estilo de vida, siendo así más propenso a obtener resultados) es mucho mejor que cualquier (supuesta) opción “ideal” que probablemente acabes odiando y abandonando al cabo de unas semanas.

De vez en cuando, no podrás acudir al gimnasio. A veces, te vencerá la pereza. Otras veces, te pasarás con las cervezas y te arrepentirás al día siguiente. No pasa nada. De hecho, es parte del proceso. La concienciación y constancia son clave, por encima de cualquier otra cosa. Intenta rendir el 80% de las veces y, cuando no puedas, no te estreses y te tires del tren de cabeza. Simplemente retómalo al día siguiente y continúa trabajando hacia tu 80%.

Be Brave.

Ian